RESEÑA |
|
La entronización de Mohamed VI ha supuesto la profundización del
impulso reformista iniciado a fines de los años noventa de la
anterior década. Pero no ha supuesto una transformación del
carácter de un régimen que se presenta como heredero de una
ancestral tradición política –y por ello dotado de fuertes
rasgos autocráticos– acomodada a una cierta modernidad y que se
ha manifestado, a pesar de su apariencia de fragilidad, capaz de
gestionar eficazmente la disidencia a través de una estudiada
mezcla de represión e integración. Esta obra, brillante
ejercicio de sociología política, analiza las instituciones de
un régimen singular, tanto por sus características como por su
capacidad de supervivencia: las bases de su legitimación, la
centralidad de la figura del monarca, el papel de instituciones
como el Majzen, el valor simbólico de la baia… para dar la
imagen de un régimen no tan anclado en el pasado como se quiere
presentar y en el cual las fuerzas de oposición, laica o
islamista, tienen un papel relevante. Precisamente el estudio
del islamismo marroquí –de sus dos movimientos más importantes,
Adl-wa-I-Ishan y Yamaat al-Islah, así como del movimiento
pietista Al-Tablig– es la segunda aportación de esta obra al
conocimiento del universo político alawí, al proporcionar el más
completo análisis de sus orígenes, ideología, praxis política y
sistemas de organización. Todo ello hace de esta obra un
instrumento imprescindible para aproximarse a la compleja
realidad de la política marroquí de hoy.
|
| |
|