RESEÑA |
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La presente obra es, a pesar de su simplicidad y fácil lectura,
uno de sus trabajos más ambiciosos. A partir de un
desplazamiento a la Sudáfrica en transición, Omotoso establece
comparaciones con su Nigeria natal y emprende una reflexión
general sobre los males, y las virtudes, del África negra. Sus
observaciones son sencillas y frescas; su expresión directa; y
sus conclusiones tan rotundas como abiertas. Ataca sin
concesiones los errores de aquellos que lideraron la
descolonización africana: «Si parecía emocionalmente correcto
que los independentistas africanos optaran por autogobierno en
la pobreza, antes que colonialismo en prosperidad, parecía
irracional que rechazaran convertir ese eslogan en algo más
positivo tras la emancipación». Omotoso no se permite ejercicios
retóricos ni se escuda en pretextos, y aborda la crisis africana
en toda su crudeza y amplitud: económica, política, cultural y
lingüística… Y mira con insistencia al extremo sur donde, a
pesar de todas las heridas del apartheid, afloran algunas de las
respuestas a los interrogantes de África.
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